Noches de cine

Artículo de opinión de Carlos Lozano, presidente de la Asociación Amigos del Balneario de Marmolejo, del mes de diciembre

Al abrir el armario Romi del cuarto de baño me encuentro a Patrichs, mi colonia favorita. Aún estoy aprendiendo a afeitarme, la piel se me levanta y me pica. Así que me doy unas cuantas palmadas en la cara y todo listo para ir esta noche al cine. Todavía es temprano y en el paseo de la Libertad el otoño enciende los árboles al roce del viento en sus copas. El chasquido de mi caminar sobre las hojas secas, el frío en la cara y el olor a tierra mojada hacen de este atardecer un lujo para mis sentidos y para mi alma. Al final del parque, cruzando la carretera, han colocado una estatua que con el brazo alzado parece anunciar que el invierno de 1981 está a punto de llegar.

Las dobles sesiones me permiten llegar más tarde a casa sin que mi padre me regañe. No sé si las dos películas las pondrán en el cine Español de José o en el Juanibel de Melchor, ni sé si pediré butaca o gallinero. Tengo asegurada la entrada a la primera cinta porque es para mayores de 14 años, aunque para poder entrar a la segunda me he comprado unos zapatos con algo más de tacón para parecer más alto ante Pedro o Eufrasio, los dos porteros. El frío que voy a pasar en la sala, el ruido al comer las pipas de Juan González “Juanillo” y Manuel Lozano “Potrica”, el grito de Tarzán, los disparos de John Wayne, los puñetazos de Rocky, son templados por la sonrisa de Nerón mientras incendia Roma o el beso de despedida en Casablanca.

El recuerdo del olor a dama de noche y a jazmín me traslada a los cines de verano. Memorias a la feria con rebeca, a las lágrimas de San Lorenzo, a los vasos de agua que venden en una tinaja, a los bocadillos o a las tortillas de patatas debajo de los asientos con mis padres, a los juegos de niños y a la misma música repetitiva durante el descanso.

El cine para nosotros es el centro de nuestro entretenimiento los fines de semana. Es rutinario hacer la cola para sacar la entrada, las charlas y risas de amigos en la puerta, los cortes en la cinta o el estrés para que te atiendan en el quiosco durante los dos descansos antes de que el viejo proyector comience a dar vueltas. En la intimidad de la sala oscura, interrumpida por la linterna del acomodador, vivimos grandes emociones al comprobar cómo se transforma la ficción en realidad, lo inanimado en verdadero. Es una ventana al mundo, una ventana al conocimiento, un despertar de los sentidos y una forma de viajar con la mente.

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El Gobierno prohíbe fumar en la calle y decreta el cierre de discotecas y bares de copas

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Igualmente, en hostelería, restauración, terrazas y bares/restaurantes de playa tendrá que haber un metro y medio de distancia entre mesas, con 10 personas como máximo por grupo. Esta distancia también se tendrá que respetar en las barras. La mesa o agrupación de mesas que se utilicen para los grupos, además, deberán ser acordes al número de personas para respetar la distancia mínima interpersonal.

Más apoyos para que la base militar COLCE se ubique en Jaén

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La segunda teniente de alcalde, María Cantos, agradece la colaboración del Círculo de Amigos de las Fuerzas Armadas, la Asociación de Reservistas de Jaén y la Asociación de Amigos de la Brigada “Guzmán el Bueno”: “se trata de un proyecto en el que tenemos depositadas muchas ilusiones, ya que puede ser la gran esperanza para la provincia de Jaén”, ha reflexionado la responsable municipal

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¿Ayudas europeas o intervención del país?
Racismo, trato desigual y marginación, por Manuel Campos

Se inició en Estados Unidos, pero pasó a prácticamente todos los países no controlados por dictaduras del mundo. Me refiero a la reacción ante el fallecimiento de un hombre de raza negra causado por un policía que mediante una llave practicada al cuello de la víctima le impidió respirar hasta que murió. Las manifestaciones masivas, incluso ante la Casa Blanca, incluían a personas de distintas razas que enarbolaban los mismos eslóganes, algo muy diferente de las que hubo en los años sesenta reivindicando los derechos civiles que disfrutaban los ciudadanos de raza blanca, escenas en las que no solía haber blancos..
Han pasado 52 años desde que muriera asesinado Martin Luther King (1920-1968), el hombre que tuvo un sueño de igualdad y encontró una bala de plomo, y muchas cosas han cambiado en Estados Unidos y en los países occidentales, pero el núcleo de la cuestión sigue siendo la marginación de las clases menos favorecidas, disfrazada con discursos relacionados con la raza, la religión o cualquier otra excusa por la que se pueda segregar a alguien. El policía en cuestión no habría tirado al suelo ni apretado el cuello de un ciudadano de raza negra que circulara en limusina o vistiendo ropa o calzado caros, o al menos es muy poco probable que lo hubiera hecho porque en ese país –y en otros- nadie molesta a quien puede que tenga varios abogados, todos de Harvard. En mi opinión, se trata de falta de respeto a los derechos de los débiles y no de razas, opciones o creencias.
Del comentario de Donald Trump afirmando que la víctima seguro que se encontraba dichosa en el cielo al ver la buena ,marcha de la economía a pesar de la pandemia, prefiero no hablar.

“BESOS, ABRAZOS Y CORONAVIRUS”, un artículo de Alberto Puig y Sergio Moreno
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En esta etapa de tránsito hacia la nueva normalidad la sensación colectiva es de resignada aceptación de la incertidumbre ante un rebrote de la enfermedad. Bajo el mantra de que cualquiera en cualquier momento puede ser un peligroso “contagiador” se nos prescriben hábitos claramente contraculturales: el mantenimiento de las distancias sociales y el uso generalizado de adminículos presumiblemente protectores tales como mascarillas y guantes.