Fallece un hombre al caer desde el tejado de una nave

Las causas se deben a que cedió la uralita del tejado de una nave hortícola situada en el kilómetro 3 de la carretera JA-5061 de La Ropera, en Andújar, y el hombre cayó sobre una cubeta de productos ácidos

Un hombre de 50 años ha fallecido al caer desde una altura de unos cuatro metros tras ceder la uralita de un tejado de una nave hortícola situada en el kilómetro 3 de la carretera (JA-5061) de La Ropera, en Andújar. Según informa el servicio de emergencias 112, el accidente tenía lugar ayer poco antes de las 10:00 de la mañana en una nave de esta carretera que une la ciudad con la pedanía de La Ropera. El hombre había caído sobre una cubeta con una solución ácida.

Tras dar el aviso se trasladaban hasta el lugar las fuerzas y cuerpos de seguridad, además de los servicios sanitarios, que lo trasladaban con vida hasta el Hospital Alto Guadalquivir de Andújar pero como consecuencia de la gravedad de las lesiones, el hombre fallecía sobre las tres de la tarde en el centro sanitario.

La Guardia Civil investiga las causas de este suceso mortal para determinar si se trata de un accidente laboral. Eran los testigos que se encontraban en las instalaciones los que avisaban al 112 alertando de que un hombre se había precipitado desde una gran altura al ceder el tejado de uralita.

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Racismo, trato desigual y marginación, por Manuel Campos
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Se inició en Estados Unidos, pero pasó a prácticamente todos los países no controlados por dictaduras del mundo. Me refiero a la reacción ante el fallecimiento de un hombre de raza negra causado por un policía que mediante una llave practicada al cuello de la víctima le impidió respirar hasta que murió. Las manifestaciones masivas, incluso ante la Casa Blanca, incluían a personas de distintas razas que enarbolaban los mismos eslóganes, algo muy diferente de las que hubo en los años sesenta reivindicando los derechos civiles que disfrutaban los ciudadanos de raza blanca, escenas en las que no solía haber blancos..
Han pasado 52 años desde que muriera asesinado Martin Luther King (1920-1968), el hombre que tuvo un sueño de igualdad y encontró una bala de plomo, y muchas cosas han cambiado en Estados Unidos y en los países occidentales, pero el núcleo de la cuestión sigue siendo la marginación de las clases menos favorecidas, disfrazada con discursos relacionados con la raza, la religión o cualquier otra excusa por la que se pueda segregar a alguien. El policía en cuestión no habría tirado al suelo ni apretado el cuello de un ciudadano de raza negra que circulara en limusina o vistiendo ropa o calzado caros, o al menos es muy poco probable que lo hubiera hecho porque en ese país –y en otros- nadie molesta a quien puede que tenga varios abogados, todos de Harvard. En mi opinión, se trata de falta de respeto a los derechos de los débiles y no de razas, opciones o creencias.
Del comentario de Donald Trump afirmando que la víctima seguro que se encontraba dichosa en el cielo al ver la buena ,marcha de la economía a pesar de la pandemia, prefiero no hablar.

“BESOS, ABRAZOS Y CORONAVIRUS”, un artículo de Alberto Puig y Sergio Moreno
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En esta etapa de tránsito hacia la nueva normalidad la sensación colectiva es de resignada aceptación de la incertidumbre ante un rebrote de la enfermedad. Bajo el mantra de que cualquiera en cualquier momento puede ser un peligroso “contagiador” se nos prescriben hábitos claramente contraculturales: el mantenimiento de las distancias sociales y el uso generalizado de adminículos presumiblemente protectores tales como mascarillas y guantes.