Aquellos domingos en el Balneario

Artículo de opinión de Carlos Lozano, presidente de la asociación Amigos del Balneario

Una tarde de otoño decido bajar andando al balneario. La estación se deja notar en los árboles y las hojas en el suelo hacen su aparición, mientras los anaranjados rayos de sol se filtran entre las siluetas de los árboles. El ambiente es abrumador y mil recuerdos y sonidos invaden mi memoria. Los sonidos se transforman en imágenes que entremezcladas, giran como un carrusel sobre mi cabeza a modo de bosque encantado. Desciendo por las escalinatas y me interno en el bosque. La agradable brisa y el chasquido de las hojas me trasladan a otra época. Debajo de cada árbol del balneario existe una historia de amor, tan seguro estoy que en muchos encuentro un corazón y una flecha grabados. La alegría y el amor de quien lo hizo se mezcla con la dosis de rechazo que me produce el verlo dañado de esa manera.

Me saludan personas que pasean por los senderos a la vez que disfrutan de una buena conversación de domingo. La armonía y la relajación se funden con lo cotidiano, aunque me sorprende un estruendo. Han abierto la presa y chavales en la pasarela observan embobados como cae el agua. Enseguida pienso: mañana temprano iré a coger las carpas varadas en los charcos.

Escucho alegres voces de niños. Me giro y los veo jugando en el enorme tobogán o en los columpios y balancines. Parecen tan arreglados y tan limpios como si hubiesen venido de misa de domingo, ¡Dios! Uno se ha caído y cómo se ha “puesto” la ropa. Y pienso: verás cuando llegue a casa y lo vea su madre.

La oquedad del grito del pavo real. Me asomo a la jaula y pavoneándose ante la hembra admiro su cromático plumaje. Observo que en mi mano aún queda un resto de bocadillo y extendiéndola se lo doy a la cierva. Siempre me impresionó su majestuosa planta, aunque para señorial, la diosa Higea que me mira frente a la Casa; y dirigiéndome hacia ella los bonitos peces de colores juegan en su fuente.

Ecos en las galerías de los manantiales, sonidos de agua cayendo en los vasos de cristal y el roce de los sillones metálicos sobre el suelo, se mezclan con charlas de agüistas. Pero ya está atardeciendo y los rayos de sol descienden por el puente de San Bartolomé. Sus ojos observan cómo las parejas se juran amor eterno o cómo los amigos se inmortalizan con una foto en blanco y negro. ¡Ay, si el puente hablara!

Comienza a hacer fresco y despierto del letargo que me ha producido adentrarme en el Balneario. Me vibra el móvil y abriendo el Whatsapp y el Facebook compruebo que he vuelvo a la cotidiana realidad.

Síguenos en Facebook

Unable to display Facebook posts.
Show error

Error: Error validating access token: The session has been invalidated because the user changed their password or Facebook has changed the session for security reasons.
Type: OAuthException
Code: 190
Subcode: 460
Please refer to our Error Message Reference.

Síguenos en Facebook

Unable to display Facebook posts.
Show error

Error: Error validating access token: The session has been invalidated because the user changed their password or Facebook has changed the session for security reasons.
Type: OAuthException
Code: 190
Subcode: 460
Please refer to our Error Message Reference.
Casas de agüistas, tardes de verano
Casas de agüistas, tardes de verano

Muchas de las casas marmolejeñas albergaron a los visitantes que acudían a la localidad para tomar las aguas, eran las famosas casas de huéspedes

El bosque del Balneario
El bosque del Balneario

Como comentábamos en un anterior artículo, los jardines y el bosque del balneario, en un momento dado fueron abandonados en cuanto a cuidados y prácticas de jardinería.

La traumática vuelta al cole
La traumática vuelta al cole

Esta vuelta al cole que todos los años se da por septiembre, no implica solo a los niños, sino que son también los padres los que regresan a sus trabajos después de unas merecidas vacaciones.